Sam, el cachorro abusivo: Una historia de éxito

En su primera noche de clase de cachorros, Sam era un tierno y lanudo paquete de un Golden Retriever bebé, sin ninguna indicación de que tuviera un problema social. Los Golden Retriever suelen ser mariposas sociales, y Sam era un artista estrella durante la clase de clics y golosinas. Sin embargo, cuando llegó la hora de jugar, su comportamiento cambió de un alumno atento (“¿Qué puedo hacer para que hagas clic en el clicker?”) a un matón (“¡Soy duro y sólo intentas detenerme!”).

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La víctima elegida por Sam era un Rottweiler, no una raza que esperarías encontrar con un cartel invisible de “¡muérdeme!”. Max tenía más o menos la misma edad de Sam y superaba a Sam considerablemente, pero no era rival para la intensidad del cachorro más pequeño. Varios segundos después de que empezaran a retozar juntos, Sam de repente inmovilizó a Max en el suelo con un feroz gruñido, y luego lo soltó brevemente, sólo para inmovilizarlo de nuevo.

No hace falta decir que intervenimos rápidamente en esa relación. Cada vez que su intensidad con Max comenzaba a aumentar, recibía un inmediato, “¡Uy, tiempo muerto!” y era retirado del juego. Los dueños de sus pacientes monitorearon diligentemente su actividad, y al final de la clase de siete semanas Sam estaba mejorando, pero aún así demostraba un comportamiento de intimidación inaceptable. Después de dos sesiones más de seis semanas de clase, jugó bien con un grupo estable de otros cuatro perros, bajo supervisión general, sin necesidad de tiempo fuera.

Sam se convirtió en un perro perfectamente normal y socialmente apropiado, gracias a una intervención muy temprana. Ahora, a los siete años de edad, se sabe que frecuenta sin incidentes la piscina anual Pooch de la ciudad de Hagerstown, participando con los más de 100 perros que asisten al evento, jugando sin correa en la piscina municipal al final del verano cuando la instalación cierra por la temporada. En una reciente consulta sobre el comportamiento de su recién adoptado Golden de rescate, los dueños de Sam confirmaron que sigue jugando bien con los demás y que es socialmente apropiado con cada perro que conoce.

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