Pasear un perro excitado

Contemplas llevar a tu perro a pasear con emociones mezcladas. Te encanta la idea de dar un paseo en compañía por el vecindario juntos, pero es una gran molestia salir por la puerta. Cuando le coges la correa, se convierte en el Diablo de Tasmania: el cuerpo te golpea, corre alrededor del vestíbulo y rebota en la puerta de cristal con tal intensidad que temes que se estrelle contra ella. Aquí tienes cinco sugerencias para convertir este desastre potencial en la salida agradable con la que sueñas.

1. Haga ejercicio antes de caminar.

Pase 15-20 minutos lanzando una pelota para su perro en el patio trasero, jugando a “Corre arriba para conseguir un regalo del Manners Minder”, o proporcionando un intenso ejercicio mental con una sesión de modelado de alta resistencia (véase “Técnicas divertidas de entrenamiento de perros usando el modelado”, marzo de 2006). Le quitarán la emoción, reducirán su nivel de energía y harán que el atar y caminar sea más relajado y agradable para ambos.

2. Enseñe a su perro a “Decir por favor”.

Refuerce el comportamiento de su perro “sentado” tan a fondo que “sentado” se convierta en su comportamiento predeterminado, el comportamiento que elige ofrecer cuando no sabe qué más hacer. Entonces espere a que se siente (diga “por favor”) para que ocurran todas las cosas buenas: siéntese para su plato de cena; siéntese para que lo acaricien; siéntese para que le tiren la pelota; siéntese para que le pongan la correa; y siéntese para que le abran la puerta.

3. Recoge su correa a lo largo del día.

Se excita cuando le tocas la correa porque siempre significa que los dos vais a dar un paseo. ¡Claro que se excita! Si le coges la correa varias veces al día, a veces te la pones en el cuello y la llevas un rato, a veces la llevas de una habitación a otra, a veces la coges y la vuelves a poner, a veces la cortas en el cuello y luego la sueltas, la correa ya no será un indicador fiable de los paseos, y no tendrá ninguna razón para entusiasmarse. Nota: Esto llevará un tiempo. La esperanza surge eterna en el corazón canino.

4. Usar un castigo negativo.

No, eso no es un golpe en la cabeza. Significa preparar la situación para que hacer el comportamiento que no quieres cause que algo bueno desaparezca. Así es como funcionaría en este caso: Si, cuando levantas la correa, se vuelve loco (el comportamiento que no quieres), di “¡Uy!” en un tono de voz alegre (lo que se conoce como un “marcador de no recompensa”, simplemente le dice que no habrá recompensa), baja la correa y vete. Cuando se asiente, levante la correa de nuevo. Si se sienta (¡diga por favor!), proceda a colocar la correa y salga a caminar. Si vuelve a levantarse, haz otro “¡Uy!” y baja la correa. Le estás enseñando que excitarse hace que la oportunidad de dar un paseo desaparezca; mantener la calma hace que los paseos ocurran.

5. Reducir el significado de otras “pistas de caminata”.

Otras cosas que hace como parte de su rutina de preparación para caminar también pueden alimentar su energía: sacar golosinas, ponerse la chaqueta, coger el móvil y las llaves… Cuanto más aleatorio sea su ritual, menos contribuyen estos pasos a su creciente excitación por el evento pendiente, y más tranquilo se quedará mientras le ates y salgas por la puerta. Por ejemplo, ponga las llaves y el móvil en el bolsillo de su chaqueta antes de desayunar. ¡Feliz paseo!

Pat Miller, CBCC-KA, CPDT-KA, es la editora de entrenamiento de Whole Dog Journal.

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